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Reflexiones críticas sobre el récord de empleo en octubre: formalización, estacionalidad y calidad laboral

El aumento histórico de cotizantes en octubre de 2026, impulsado por la regularización de migrantes y la vuelta al sector educativo, invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza real de este crecimiento y sus implicaciones para un empleo digno y sostenible.

Artículo de opinión · Marco Musumeci D'Agata · 07/11/2026 · 4 min de lectura
Ilustración editorial del artículo
Ilustración editorial generada mediante IA; revisión editorial automatizada.

El pasado octubre de 2026 se registró un incremento sin precedentes en el número de cotizantes a la Seguridad Social en España, con 186.612 afiliados más, según datos oficiales. Esta cifra, la más alta para un mes de octubre desde que existen registros, ha sido atribuida principalmente a dos factores: la regularización extraordinaria de migrantes y la reincorporación de trabajadores vinculados al inicio del curso escolar. Sin embargo, más allá del entusiasmo que pueda generar un récord estadístico, me parece imprescindible abordar este fenómeno con una mirada crítica y matizada, que distinga entre cantidad y calidad del empleo.

En primer lugar, un aumento en el número de cotizantes no equivale necesariamente a una creación neta de empleo estable y de calidad. La regularización de trabajadores que ya desempeñaban labores en la economía sumergida puede reflejarse en un incremento de afiliaciones, pero no implica que se hayan generado nuevos puestos de trabajo con mejores condiciones. Según la información disponible, a 30 de octubre había cerca de 490.586 afiliados procedentes del proceso de regularización, lo que indica que una parte significativa del crecimiento responde a la formalización de empleos precarios existentes. Esto plantea interrogantes sobre si esta formalización se acompaña efectivamente de mejoras en salarios, derechos laborales y estabilidad, o si se trata de un parche temporal que no transforma las estructuras laborales subyacentes.

En segundo lugar, la estacionalidad propia del sector educativo juega un papel fundamental en este aumento. El inicio del curso escolar suele implicar la reincorporación de trabajadores con contratos fijos-discontinuos, que representan un 41% de los nuevos cotizantes en octubre. El sector educativo aportó 171.000 nuevos afiliados, una cifra sin precedentes para este sector. Sin embargo, esta dinámica también conlleva la pérdida de empleo en otros sectores estacionales, como la hostelería, que en octubre perdió 47.800 cotizantes tras la finalización de la temporada alta turística, y el sector sanitario, que redujo su plantilla en 26.753 trabajadores tras concluir los contratos temporales de refuerzo. Por tanto, el saldo positivo en cotizantes refleja en buena medida movimientos estacionales y temporales, más que un crecimiento sostenido y homogéneo del empleo.

Además, el análisis de la evolución del empleo debe considerar que la Encuesta de Población Activa (EPA), que incluye la economía sumergida, mostró en los meses recientes el menor aumento en la ocupación de los últimos siete años, lo que sugiere que el crecimiento en afiliaciones a la Seguridad Social puede estar capturando principalmente la formalización de empleos ya existentes y no la creación de empleo nuevo.

Desde los sindicatos UGT y CCOO se valora positivamente que la regularización haya permitido aflorar empleos y dotar de derechos a miles de personas, y destacan que el empleo estable es la norma y no la excepción. Por su parte, la patronal CEOE llama a la prudencia, señalando que el número de afiliados no refleja necesariamente el volumen real de empleo efectivo, especialmente en un contexto internacional complejo y con incertidumbres políticas internas.

Esta disparidad de interpretaciones me lleva a reflexionar sobre la necesidad de políticas laborales que no se conformen con cifras globales de afiliación, sino que apunten a mejorar la calidad del empleo, la estabilidad y la protección social. La formalización es un paso necesario, pero insuficiente si no va acompañada de condiciones laborales dignas y sostenibles.

En definitiva, el récord de cotizantes en octubre debe ser leído con cautela. Es un dato alentador en términos cuantitativos, pero su análisis detallado revela que gran parte del crecimiento responde a la formalización de empleos precarios y a la estacionalidad del sector educativo. Para avanzar hacia un mercado laboral más justo y sólido, es imprescindible que las políticas públicas y el diálogo social se orienten a consolidar empleos de calidad, garantizar derechos y mejorar la estabilidad, más allá de los vaivenes estacionales y las regularizaciones puntuales. Solo así podremos transformar un récord estadístico en un progreso real para las personas y la economía.

Marco Musumeci D'Agata
Economista político y filántropo
Presidente del Movimiento Liberal Español
marco@musumeci.es
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