¿Qué necesita España de sus nuevos partidos políticos? Mi visión

La creación de un partido político puede ser una expresión legítima de esperanza. Sin embargo, nunca he creído que la novedad sea una virtud suficiente.…
La creación de un partido político puede ser una expresión legítima de esperanza. Sin embargo, nunca he creído que la novedad sea una virtud suficiente. Un logotipo reciente no garantiza independencia; una cara desconocida no garantiza honestidad; una promesa ambiciosa no garantiza competencia.
Creo que los nuevos partidos deberían empezar por publicar sus reglas internas: cómo se eligen sus representantes, quién financia sus actividades, cómo se detectan conflictos de intereses y cómo pueden los afiliados cuestionar decisiones. No se puede exigir transparencia al Estado y practicar opacidad dentro de una organización.
Además, deberían presentar prioridades limitadas y medibles. Prefiero cinco compromisos con indicadores y presupuesto que cincuenta declaraciones grandilocuentes. La vivienda, la sanidad, el trabajo y la educación requieren coordinación institucional, no un concurso de titulares.
Por último, me gustaría que devolvieran protagonismo a las personas. La política no es un patrimonio de las cúpulas: es una responsabilidad temporal y exigente. Si un partido nuevo no está dispuesto a rendir cuentas, escuchar la crítica y corregir sus propios errores, quizá sea nuevo en el calendario, pero no en sus costumbres.