Por qué la política debe escuchar a quienes nunca aparecen en las noticias
Una democracia cercana necesita escuchar también las experiencias menos visibles.
Por Marco Musumeci D'Agata · 11 de octubre de 2026 · Opinión

El debate público suele dar espacio a quienes tienen un cargo, un altavoz o una historia llamativa. Sin embargo, muchas necesidades que deberían orientar las decisiones pasan inadvertidas: la cuidadora que no dispone de tiempo, el autónomo que trabaja jornadas interminables o la persona mayor que no utiliza redes sociales.
Escuchar no significa prometer satisfacer todas las peticiones. Significa diseñar canales que permitan expresarse sin tener contactos, conocimientos técnicos o disponibilidad extraordinaria. Los mecanismos digitales ayudan, pero deben convivir con la atención presencial y con formatos accesibles.
Yo organizaría procesos de escucha con devolución pública: qué cuestiones se plantearon, cuáles son competencia de la administración, qué alternativas se estudiaron y por qué se tomó una decisión. También vigilaría que los participantes no fueran siempre los mismos grupos ya organizados.
No quiero una política que utilice testimonios como decoración emocional. La participación adquiere valor cuando cambia preguntas, mejora proyectos y permite exigir explicaciones. Una sociedad digna debe poder reconocer incluso a quienes rara vez salen en una fotografía.