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La paradoja del empleo: entender por qué sube el paro cuando se crean puestos de trabajo

La coexistencia del aumento del desempleo con la creación simultánea de empleo es un fenómeno que puede parecer contradictorio a primera vista. En este artículo reflexiono sobre las causas estructurales y coyunturales que explican esta realidad, poniendo especial atención en las dinámicas del mercado laboral y en cómo estas afectan a la percepción social del empleo y el desempleo.

Artículo de opinión · Marco Musumeci D'Agata · 03/11/2026 · 4 min de lectura
Ilustración editorial del artículo
Ilustración editorial generada mediante IA; revisión editorial automatizada.

En los últimos años, he observado con interés cómo se repite una paradoja que desconcierta a muchas personas: el paro sube a pesar de que se están creando puestos de trabajo. Esta aparente contradicción invita a un análisis más profundo, porque la intuición común suele asociar la creación de empleo con una reducción automática del desempleo. Sin embargo, la realidad del mercado laboral es mucho más compleja y requiere considerar varios factores que explican esta dinámica.

Primero, es fundamental distinguir entre la creación de empleo y la evolución de la población activa. No todos los empleos nuevos implican que personas desempleadas hayan encontrado trabajo; muchas veces, las empresas contratan a personas que antes no formaban parte del mercado laboral, como estudiantes que buscan su primer empleo, personas que habían dejado de buscar trabajo y ahora se animan a reincorporarse, o inmigrantes que llegan con la intención de trabajar. Este fenómeno incrementa la población activa, es decir, el conjunto de personas que están disponibles y buscan empleo, lo que puede elevar la tasa de paro incluso cuando se generan nuevos puestos.

Por ejemplo, en España, el aumento reciente de la población activa ha sido impulsado principalmente por la llegada de trabajadores extranjeros. Esto significa que, aunque se creen empleos, la cantidad de personas que buscan trabajo crece aún más rápido, lo que puede traducirse en un aumento del desempleo registrado. En el tercer trimestre de un año reciente, la población activa creció en unas 170.000 personas, de las cuales 74.000 encontraron empleo, pero 96.000 quedaron desempleadas, lo que explica el aumento simultáneo del empleo y del paro.

Además, la calidad y la estabilidad del empleo creado son aspectos que no deben pasarse por alto. Muchos de los nuevos empleos pueden ser temporales, a tiempo parcial o precarios, y no necesariamente sustituyen empleos estables que se pierden en otros sectores o en la economía informal. Por tanto, la creación de empleo no siempre se traduce en una mejora neta de las condiciones laborales o en una reducción real y sostenida del desempleo.

También es importante considerar que el mercado laboral está influido por factores demográficos y sociales que afectan la oferta y demanda de trabajo. Por ejemplo, personas que pierden su empleo o terminan contratos temporales pasan a engrosar las filas del desempleo, mientras que otras pueden retirarse del mercado laboral por jubilación, estudios o para cuidar a familiares, lo que también modifica las cifras de paro y empleo.

Esta complejidad muestra que las estadísticas de empleo y desempleo deben interpretarse con cuidado, entendiendo que reflejan movimientos simultáneos de entrada y salida del mercado laboral, así como cambios en la composición y características del empleo. La creación de empleo es una señal positiva, pero no basta para reducir el paro si la población activa crece más rápido o si los empleos generados son inestables.

Desde mi perspectiva, esta realidad subraya la necesidad de políticas públicas que no solo fomenten la creación de empleo, sino que también mejoren la calidad y estabilidad del mismo, y faciliten la integración efectiva de nuevos trabajadores en el mercado laboral. Además, es crucial reconocer y atender las dinámicas demográficas y sociales que influyen en la oferta de trabajo, para diseñar respuestas adecuadas que contribuyan a un mercado laboral más equilibrado y justo.

En definitiva, la paradoja del empleo no es un misterio inexplicable, sino el resultado de múltiples factores que interactúan en el mercado laboral. Comprenderlos es esencial para evitar interpretaciones simplistas y para orientar mejor las políticas y el debate público hacia soluciones que realmente mejoren la situación de quienes buscan trabajo y de quienes ya están empleados.

Marco Musumeci D'Agata
Economista político y filántropo
Presidente del Movimiento Liberal Español
marco@musumeci.es
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