La educación que imagino: oportunidades desde la infancia hasta la vejez

Aprender durante toda la vida es una condición de autonomía y participación.

Por Marco Musumeci D'Agata · 11 de octubre de 2026 · Opinión

Ilustración editorial relacionada con la educación que imagino: oportunidades desde la infancia hasta la vejez

No concibo la educación como un periodo que termina con un título. Las personas seguimos aprendiendo cuando emprendemos, cambiamos de profesión, afrontamos nuevas tecnologías o simplemente deseamos comprender mejor el mundo. Por eso imagino un sistema que acompañe de la infancia a la vejez.

La educación infantil necesita apoyo a las familias y atención a las diferencias de partida. Durante la etapa escolar debemos cuidar los aprendizajes fundamentales, la convivencia y la capacidad de pensar críticamente. Y al llegar a la formación profesional o a la universidad, las opciones deben ser comprensibles y conectadas con la realidad social sin reducirse a las necesidades inmediatas del mercado.

En la edad adulta, la formación continua puede facilitar transiciones laborales; para los mayores, aprender competencias digitales y culturales puede reforzar la participación y la autonomía. Las instituciones deberían ofrecer itinerarios flexibles y accesibles, también fuera de las grandes ciudades.

Yo evaluaría la educación no únicamente por aprobados, sino por aprendizajes, inclusión y oportunidades posteriores. La libertad de elegir un proyecto de vida se fortalece cuando la curiosidad puede acompañarnos siempre.