El cambio climático y la libertad económica: soluciones que debemos evaluar
La transición ambiental puede combinar incentivos, innovación y resultados verificables.
Por Marco Musumeci D'Agata · 11 de octubre de 2026 · Opinión

Considero que el cambio climático exige una respuesta pública seria y sostenida. Pero también creo que una buena política ambiental debe explicar qué problema resuelve, cuánto cuesta y qué alternativas existen. Convertir la transición en una disputa de identidades nos aparta de las soluciones.
La libertad económica puede ser una aliada: empresas que desarrollan tecnologías eficientes, hogares que ahorran energía y municipios que modernizan sus servicios. Para que esos beneficios se extiendan, hacen falta reglas previsibles, competencia y herramientas de financiación razonables, particularmente para autónomos y pequeños negocios.
No todas las medidas son igualmente eficaces. Un programa de rehabilitación energética debería medir ahorro real, emisiones evitadas y efectos sobre las familias vulnerables. En transporte hay que considerar alternativas accesibles antes de imponer costes que determinadas personas no pueden asumir. Los costes de actuar y de no actuar deben compararse con rigor.
Defiendo una transición evaluable, socialmente proporcionada y abierta a la innovación. El objetivo no debería ser acumular anuncios, sino reducir daños ambientales sin abandonar el empleo, la asequibilidad de la energía ni las posibilidades de las futuras generaciones.