El acceso a una vivienda digna no debería depender de la suerte

Tener un hogar accesible requiere instituciones fiables y oportunidades reales.

Por Marco Musumeci D'Agata · 11 de octubre de 2026 · Opinión

Ilustración editorial sobre el acceso a una vivienda digna no debería depender de la suerte

No creo que poder vivir cerca del trabajo, de la familia o de un centro sanitario deba depender exclusivamente de haber recibido una herencia o de haber firmado un contrato en el momento adecuado. Las circunstancias personales influyen, pero una sociedad próspera debe crear oportunidades reales para quienes empiezan desde cero.

La vivienda es un bien económico y también el lugar desde el que se construyen proyectos de vida. Por eso rechazo soluciones que enfrenten automáticamente a quienes alquilan con quienes poseen una casa. La seguridad de un propietario y la necesidad de estabilidad de un inquilino no son objetivos incompatibles.

Me parece necesario conocer el suelo urbanizable disponible, agilizar los procedimientos con garantías, movilizar vivienda vacía cuando sea viable y ampliar fórmulas de alquiler asequible y rehabilitación. Cada medida debe analizarse por su coste, su impacto sobre la oferta y su capacidad de llegar a quien verdaderamente la necesita.

Quisiera una política que no regale falsas certezas, que publique listas de espera comprensibles y que trate de igual manera a personas en situaciones equivalentes. La equidad no consiste en entregar exactamente lo mismo a todos, sino en reconocer obstáculos diferentes y hacer que el acceso a un hogar deje de ser una lotería social.