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Ampliación de la Ciudad Deportiva de Mijas: una oportunidad para repensar la gestión municipal y las prioridades ciudadanas

La reciente visita técnica de la alcaldesa a las obras de ampliación de la Ciudad Deportiva de Mijas nos invita a reflexionar sobre cómo debe gestionarse una administración local que aspire a ser eficaz, transparente y verdaderamente orientada a las necesidades de sus vecinos. En este artículo comparto mi visión crítica y argumentada sobre los retos y responsabilidades que implica un proyecto de esta envergadura.

Artículo de opinión · Marco Musumeci D'Agata · 27/10/2026 · 5 min de lectura
Ilustración editorial del artículo
Ilustración editorial generada mediante IA; revisión editorial automatizada.

La ampliación de la Ciudad Deportiva de Mijas, que ha retomado sus trabajos tras años de paralización, representa mucho más que una simple obra pública. Con un presupuesto cercano a los 4,8 millones de euros y un plazo de ejecución previsto de diez meses, este proyecto pone en evidencia la complejidad de la gestión municipal y la necesidad de que las decisiones en este ámbito respondan a criterios técnicos rigurosos, sensibilidad social y transparencia. A mi juicio, la administración local debe ir más allá de la mera ejecución física de infraestructuras y asumir un compromiso integral con la calidad de vida de sus ciudadanos.

Cuando pienso en la gestión municipal, recuerdo que no se trata solo de construir o inaugurar espacios, sino de garantizar que estos respondan a las verdaderas necesidades de la población y se mantengan como recursos vivos y accesibles. La Ciudad Deportiva de Mijas, que data de 1991 y lleva el nombre del medallista olímpico Regino Hernández, es un ejemplo paradigmático. Su ampliación incluye la terminación de un edificio de usos múltiples, la construcción de una piscina terapéutica y la mejora de accesos y vestuarios, entre otros elementos. Estos avances son positivos, pero deben evaluarse en un marco más amplio que considere el impacto social, económico y ambiental a medio y largo plazo.

Defiendo que un proyecto de esta naturaleza debe contemplar no solo el coste inicial de construcción, sino también la planificación detallada del mantenimiento y la gestión operativa futura. La inversión pública debe traducirse en un uso eficiente y sostenible de los recursos, evitando que las instalaciones se conviertan en espacios infrautilizados o en cargas económicas para el municipio. Por ejemplo, la incorporación de accesos adaptados y espacios para actividades diversas apunta a una intención de inclusión y servicio integral, pero solo será efectiva si se acompaña de una gestión que garantice la accesibilidad real y la promoción activa de su uso por parte de todos los colectivos.

Además, considero imprescindible que la administración local establezca mecanismos permanentes de información y participación ciudadana. La transparencia no puede limitarse a actos puntuales, como la visita técnica realizada por la alcaldesa Ana Mata y los concejales responsables, sino que debe traducirse en canales abiertos y continuos que permitan a los vecinos conocer el avance de las obras, el destino de los recursos y expresar sus opiniones o inquietudes. La rendición de cuentas fortalece la confianza y facilita la corrección oportuna de desviaciones, contribuyendo a una gestión más responsable y cercana.

En este sentido, la experiencia cotidiana de los habitantes de Mijas debe ser el eje que guíe la planificación municipal. La ampliación de la Ciudad Deportiva debe integrarse con otros servicios públicos, la movilidad urbana, las políticas sociales y la promoción de hábitos saludables. Por ejemplo, la creación de espacios adecuados para personas mayores o para la práctica de deportes adaptados no solo responde a una demanda específica, sino que contribuye a la cohesión social y al bienestar general. La gestión pública debe ser sensible a estas realidades y priorizar inversiones que generen un impacto positivo tangible en la vida diaria de los vecinos.

A mi juicio, la calidad de la gestión municipal se mide también por la capacidad de escuchar y adaptar las decisiones a las circunstancias cambiantes. La Ciudad Deportiva de Mijas ha atravesado numerosas dificultades y parálisis en los últimos siete años, lo que evidencia la necesidad de una planificación más sólida y una supervisión constante. La experiencia demuestra que los proyectos públicos requieren no solo voluntad política, sino también una administración técnica competente y procesos transparentes que involucren a la comunidad.

Por otra parte, la inversión en infraestructuras deportivas debe entenderse como parte de un proyecto municipal coherente que promueva la salud, la inclusión y el desarrollo social. No basta con construir nuevas instalaciones; es necesario garantizar que estas se utilicen efectivamente y que contribuyan a mejorar la calidad de vida. Esto implica, entre otras cosas, diseñar programas de actividades accesibles, fomentar la participación ciudadana y coordinar con otros servicios municipales para maximizar el beneficio social.

En definitiva, la ampliación de la Ciudad Deportiva de Mijas es una oportunidad para repensar cómo se gestiona lo público a nivel local. La administración debe comprometerse con una gestión integral que combine competencia técnica, sensibilidad social y transparencia. Solo así podrá convertir una obra pública en un verdadero motor de bienestar y cohesión para la comunidad. La inversión debe ser evaluada no solo por su coste económico, sino por su utilidad social y su capacidad para responder a las necesidades reales de los vecinos.

Finalmente, quiero subrayar que la gestión municipal eficaz requiere indicadores claros y medibles que permitan evaluar el impacto de las inversiones y la calidad de los servicios. La ciudadanía merece conocer no solo cuánto se gasta, sino qué resultados se obtienen en términos de accesibilidad, uso, mantenimiento y satisfacción. La transparencia y la participación son herramientas fundamentales para construir una administración local que escuche, explique y corrija con rapidez cuando sea necesario. Solo así podremos avanzar hacia un Mijas más justo, saludable y sostenible para todos.

Marco Musumeci D'Agata
Economista político y filántropo
Presidente del Movimiento Liberal Español
marco@musumeci.es
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