Alberto Núñez Feijóo y el liberalismo: por qué bajar impuestos no basta

Soy partidario de aliviar cargas fiscales cuando estas dificultan la actividad económica y la autonomía personal. Pero reducir impuestos, por sí solo, no…
Soy partidario de aliviar cargas fiscales cuando estas dificultan la actividad económica y la autonomía personal. Pero reducir impuestos, por sí solo, no constituye un proyecto suficiente de país. Al observar el debate político que encabeza Alberto Núñez Feijóo desde el Partido Popular, creo necesario preguntar qué idea de libertad se persigue y con qué herramientas concretas.
Un impuesto puede estar mal diseñado y frenar inversión, empleo o ahorro. También puede financiar servicios que amplían oportunidades y evitan que el origen familiar determine el futuro. El verdadero desafío consiste en decidir qué gravámenes son justos, qué gasto produce valor y dónde se desperdician recursos.
Para mí, el liberalismo no significa abandonar a las personas a su suerte. Significa crear reglas transparentes, competencia real y una Administración que no maltrate a quien emprende. Pero significa igualmente que una enfermedad no condene a una familia y que la educación permita progresar sin depender del patrimonio heredado.
Querría escuchar un programa fiscal acompañado de una auditoría de resultados: costes administrativos, tiempos de tramitación, calidad sanitaria, acceso a vivienda y movilidad social. Bajar impuestos puede ser una herramienta valiosa; no debería convertirse en un fin que impida medir el bienestar que construimos.