Vivanta ha informado oficialmente a sus empleados sobre el cierre temporal de todas sus clínicas en España, según ha publicado Expansión. Esta decisión ha sido adoptada mientras la compañía espera el dictamen de la Comisión Europea respecto a la oferta de compra realizada por Donte Group, propietario de Vitaldent. La oferta, cuyo plazo finalizó el pasado viernes, sigue pendiente de la autorización por parte del organismo europeo.
El principal obstáculo para la operación ha sido la oposición manifestada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi). Esta entidad estatal intervino en 2022 para rescatar a Vivanta mediante una inyección de capital de 40 millones de euros, lo que ha generado tensiones en torno a la venta del grupo a Donte Group. La Sepi ha mostrado reservas frente a la transacción, complicando su aprobación.
El cierre temporal afecta en la práctica a toda la red de clínicas que Vivanta opera en España. La medida se ha comunicado de forma directa a la plantilla ante la incertidumbre que genera la situación. La empresa permanece en un limbo operativo hasta que la Comisión Europea evalúe los posibles efectos de la concentración resultante de la compra sobre la competencia en el sector.
Este proceso tiene una importancia significativa para el mercado español de clínicas dentales, donde Vitaldent posee una presencia considerable y la compra de Vivanta supondría un aumento relevante de su cuota. Por ello, las autoridades europeas examinan con detalle el impacto que esta operación pueda tener en la competencia y en los consumidores.
En este contexto, la paralización de la actividad en Vivanta refleja la cautela de la empresa ante la compleja situación regulatoria y financiera. La incertidumbre tanto para los directivos como para los trabajadores persiste mientras la Comisión Europea no emita un pronunciamiento definitivo. El desenlace de este proceso tendrá importantes consecuencias para el futuro del mercado dental privado en España.
