Después de un año en el correccional federal de Fort Dix, Nueva Jersey, Sean Combs, conocido como Diddy o Puff Daddy, fue trasladado a una prisión de menor seguridad, la FCI Allentown en Pensilvania. Fort Dix, con una población de más de 4.000 reclusos, no había logrado controlar la situación que rodeaba al rapero, cuyo entorno carcelario resultaba sorprendentemente lujoso e impropio para un establecimiento penitenciario federal.
Las autoridades descubrieron que Combs tenía acceso a teléfonos móviles ocultos, coñac, fotografías sexuales y que recibía masajes y alimentos preparados específicamente para él. Este cúmulo de privilegios indicaba que su vida tras los muros de Fort Dix mantenía un paralelismo con el estilo de vida ostentoso que mostraba fuera de la cárcel.
El cambio a la FCI Allentown, con cerca de 1.000 reclusos y un nivel de seguridad inferior, responde más a una estrategia para mejorar la supervisión institucional que a una recompensa. Las autoridades buscan mitigar el trato preferente detectado y enmarcar la estancia de Combs dentro de la estricta disciplina penitenciaria federal.
