Desde la llegada de Óscar Puente al Ministerio de Transportes en noviembre de 2023, la estructura directiva del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha sufrido una profunda transformación que ha levantado críticas entre los funcionarios y empleados del sector ferroviario. Según un reportaje publicado por ABC, Puente ha promovido el nombramiento o ascenso de doce personas vinculadas directamente a la militancia socialista, desmantelando la anterior cúpula técnica que regía el gestor ferroviario.
El cambio de estrategia en la selección de personal ha sido percibido por parte del cuerpo técnico como una politización de Adif, donde se privilegian ahora los «comisarios políticos con carné del PSOE» en lugar de profesionales con perfiles técnicos. Este giro habría derivado, según fuentes internas consultadas por ABC, en que las decisiones fundamentales del organismo estén marcadas por criterios políticos más que técnicos, lo que provocaría un impacto negativo en la seguridad ferroviaria.
Estas fuentes destacan que las directrices emanadas del ministro Puente y su secretario de Estado han relegado la opinión y recomendaciones técnicas en favor de directrices dictadas por intereses partidistas. La cúpula ministerial, según el mismo reportaje, ha participado activamente en la selección de estos responsables, evidenciando un claro interés político en el control del sector ferroviario.
Los nombres de estos doce responsables que ahora forman parte del liderazgo de Adif ilustran un claro patrón: todos ellos tienen una vinculación confirmada con el Partido Socialista, lo que confirma la intención de Puente de reforzar el control ideológico dentro de la institución. La sustitución de la estructura técnica anterior por una composición más politizada ha provocado inquietud en el sector, donde se teme que la orientación política prevalezca sobre criterios de seguridad, eficacia y experiencia técnica.
Este fenómeno de politización en Adif se inscribe en un contexto más amplio de movilización política en organismos públicos en España, donde la llegada de diferentes gobiernos suele ir acompañada por la renovación del personal directivo, aunque el caso del Ministerio de Transportes bajo la dirección de Puente destaca por la crítica abierta que ha generado dentro de la propia plantilla.
La tensión interna en Adif, reflejada en las denuncias de funcionarios y empleados, pone en cuestión la idoneidad de que puestos clave sean ocupados bajo parámetros ideológicos y no técnicos, especialmente en un sector que demanda altos niveles de especialización y atención a la seguridad. La controversia contrasta con la posición oficial del Ministerio, que no ha emitido alegaciones sobre estas críticas, pero el impacto ya se siente en la gestión diaria y en la percepción pública del organismo gestor de infraestructuras ferroviarias en España.
La situación genera un debate relevante sobre los límites de la politización en organismos técnicos y administrativos que afectan directamente a la seguridad y calidad de los servicios públicos, especialmente en ámbitos estratégicos como el transporte ferroviario. Mientras tanto, el liderazgo de Óscar Puente en este Ministerio queda marcado por esta controvertida renovación, cuyo alcance y consecuencias serán objeto de seguimiento en los próximos meses.
