Madrid vivió entre los siglos XVI y XVIII una profunda transformación que la llevó de ser una pequeña villa con poco más de 7.000 habitantes a convertirse en la capital política, palaciega, religiosa y conventual del reino, con una población que superaba los 90.000 ciudadanos. Este proceso de crecimiento y consolidación del Madrid barroco es el eje central de la exposición 'Teatro de grandeza. Arte, arquitectura y ciudad en el Madrid barroco', que abrió sus puertas el pasado martes en el Teatro Fernán Gómez y podrá visitarse hasta el 17 de enero.
La muestra reúne 180 obras, entre pinturas, esculturas y planos arquitectónicos, que permiten contemplar de forma detallada el cambio social y urbanístico que experimentó la ciudad. El recorrido se detiene en la representación artística de aquellos años, en los que Madrid empezó a emerger como un espacio urbano de relevancia política y cultural.
Desde la visión de artistas emblemáticos como Velázquez, Jean Ranc o Alonso Cano, hasta creadores menos conocidos pero esenciales como Francisco Rizzi o Claudio Coello, la exposición da cuenta de la riqueza artística del Madrid de entonces. Figuras clave en la escultura y la arquitectura, como La Roldana, Francisco de Mora, los hermanos Churriguera o Pedro de Ribera, también están presentes. Su obra refleja no solo la transformación estética, sino también la ambición de convertir Madrid en un símbolo de poder y grandeza.
Este periodo, conocido por su estilo barroco, dejó en Madrid una impronta indeleble en sus edificios y espacios públicos. Los palacios, conventos, iglesias y plazas construidos en estas décadas configuraron una arquitectura monumental que sustenta buena parte del paisaje urbano actual. La ciudad vivió un auge constructivo que respondía a su creciente importancia como sede de la Corte y como centro eclesiástico.
' Teatro de grandeza' ofrece una oportunidad única para apreciar cómo el arte y la arquitectura contribuyeron a la construcción de la identidad de Madrid en un momento decisivo de su historia. A través de documentos, pinturas, esculturas y maquetas, el visitante puede entender los mecanismos con los que el arte barroco sirvió para expresar el poder real y eclesiástico, generando una imagen de la ciudad acorde con las aspiraciones de su élite gobernante.
En definitiva, esta exposición propone un paseo por el Madrid barroco, donde la transformación urbana y artística fueron componentes inseparables de un proceso de consolidación histórica que sentó las bases de la capital que conocemos hoy.
