Ahmed Benyahia, un estudiante de 20 años de Barcelona, y Youssef Abraoui, un taxista de 29 años de Manresa, son los dos jóvenes que fueron falsamente señalados en redes sociales como responsables del asesinato de una mujer de 83 años en Burgos ocurrido el 13 de octubre. A pesar de que la Policía Nacional ya detuvo a seis personas presuntamente vinculadas al crimen y ambos han negado públicamente su implicación, la desinformación persiste, especialmente a través de perfiles de extrema derecha, según recogió 20minutos.
El caso comenzó con una publicación en la red social X el sábado 17 de octubre, replicando la noticia oficial sobre la detención de dos menores de 16 y 17 años por el homicidio. Sin embargo, este mensaje agregaba las imágenes y datos erróneos de Benyahia y Abraoui, identificándolos falsamente como los presuntos autores Mohammed Chekraoui y Ayoub Haiboub, con la intención de culpabilizarlos del asesinato. Esto ha provocado un impacto personal y profesional grave para ambos afectados, que se han visto expuestos a un acoso injustificado.
Ahmed Benyahia expresó que el daño psicológico fue inmediato: "Cuando lo vi tuve un ataque de ansiedad, no podía respirar y pensé que me habían destrozado la vida completamente". Desde aquel momento, ha vivido con miedo a salir a la calle por temor a ser reconocido o agredido por quienes impulsan esta campaña de odio. Similar es la situación para Youssef Abraoui, quien lamenta que la imagen que utilizan para acusarlo erróneamente seguirá ligada a esa noticia falsa por siempre.
Ambos jóvenes han decidido impulsar acciones legales para "desmantelar y señalar" a la extrema derecha como responsable de difundir sus imágenes y datos falsos con el fin de criminalizar a personas racializadas. Ahmed Benyahia indicó que no les basta un simple perdón porque el bulo sigue circulando no solo en España, sino también en países como Marruecos, Argelia, Francia o Italia, perpetuando el daño causado.
Entre los perfiles que difundieron la información errónea se encuentran cuentas vinculadas a grupos de extrema derecha como Núcleo Nacional, la organización juvenil de Vox denominada Revuelta, y el medio digital El Imperial España. Estas cuentas, que cuentan con miles de seguidores, comenzaron a borrar el contenido falso una vez que se evidenció la falsedad, pero el daño para las víctimas ya estaba hecho.
La propagación del falso relato afecta incluso el día a día de los jóvenes, que experimentan situaciones incómodas. Abraoui relata que, en su trabajo como taxista, llega a preguntarse si los clientes que lo miran a través del retrovisor conocen el bulo. Ambos coinciden en que el apoyo cercano ha sido vital para afrontar esta situación, que les ha obligado a dar la cara ante los medios y a continuar denunciando la utilización malintencionada de su imagen.
Este caso pone en evidencia las consecuencias que pueden tener la desinformación y la manipulación en redes sociales, especialmente cuando están protagonizadas por sectores que buscan alimentar discursos de odio y racismo en España. La decisión de Benyahia y Abraoui de llevar la cuestión ante la justicia pretende no solo limpiar sus nombres, sino también evitar que este tipo de ataques persistan impunes y sigan señalando injustamente a personas y comunidades enteras.
En definitiva, esta historia es un reflejo del impacto real que las noticias falsas pueden tener en la vida de los individuos y un llamado a la responsabilidad en la difusión de información, tomando especial cuidado en contextos tan delicados como un crimen que está siendo investigado oficialmente por las autoridades.
