El Real Madrid sufrió una derrota en su pabellón en un encuentro de Euroliga por primera vez desde noviembre del año pasado, poniendo fin a una impresionante racha de 19 victorias consecutivas en casa. El equipo blanco fue superado en un partido de máxima exigencia por el Panathinaikos, que volvió a ser su verdugo, esta vez bajo la dirección del entrenador Zeljko Obradovic.
El choque entre ambos conjuntos fue especialmente reñido y se extendió hasta la prórroga, después de que los dos equipos se batieran en un duelo titánico, donde el Madrid terminó cediendo. A pesar de las ausencias en el conjunto dirigido por Pedro Martínez, que no pudo contar con los lesionados Campazzo, Maledon, Jantunen, Deck y Garuba, el equipo español mantuvo una resistencia férrea hasta el último momento.
La ofensiva griega estuvo liderada por Nunn, quien anotó 33 puntos, con una actuación espectacular especialmente en el último cuarto y la prórroga, donde acumuló 25 de sus puntos. Le acompañó en el esfuerzo Lessort, que sumó 20 puntos y capturó nueve rebotes, sosteniendo la artillería del Panathinaikos.
Por parte local, los mejores fueron Abalde, que alcanzó los 23 puntos, 15 de ellos en el último cuarto, y Félix, quien aportó 27 puntos en un esfuerzo notable que no fue suficiente para inclinar la balanza a favor del Madrid.
Este encuentro marcó un antes y un después para el Real Madrid, que había mantenido una sólida fortaleza en casa durante casi un año en la máxima competición continental de clubes. La victoria del Panathinaikos no solo detuvo esa racha sino que también confirmó su capacidad competitiva, especialmente con Obradovic al mando, que ha logrado preparar un equipo capaz de disputar enfrentamientos de gran nivel contra rivales de la talla del Madrid.
El partido se destacó no solo por la calidad y la intensidad del juego, sino también por la resistencia del Madrid, que pese a las dificultades y bajas importantes, peleó hasta el último suspiro en un duelo que quedará grabado entre los enfrentamientos memorables de la Euroliga. El resultado final de 112-115 en favor del Panathinaikos refleja la igualdad y el intenso nivel de competitividad que experimentaron ambos clubes.
Con esta derrota, el Real Madrid deberá ahora buscar recomponerse y afrontar los próximos partidos de Euroliga con la necesidad de superar estas dificultades, mientras que el Panathinaikos se fortalece como una amenaza significativa dentro de la competición europea.
