En apenas cinco días de noviembre, las costas de Canarias han sido escenario de una llegada masiva de migrantes en pateras y cayucos, alcanzando la cifra de más de 3.200 personas, prácticamente igualando el total registrado durante los seis primeros meses del año. Este incremento ha encendido las alarmas en los servicios de emergencia y asistencia, que ven con preocupación una escalada que recuerda los registros de los años más críticos de la ruta migratoria canaria. Los datos provisionales, aún incompletos debido a rescates en curso, indican que 39 embarcaciones han arribado a las islas, siendo El Hierro el principal punto de llegada con aproximadamente 2.300 personas rescatadas en 26 cayucos. Entre ellas se cuentan 307 menores, incluidos 11 bebés, una realidad que añade complejidad a la respuesta humanitaria en la isla de apenas 11.000 habitantes.
Las arribadas actuales se concentran principalmente en cayucos procedentes de Senegal, país que está experimentando un repunte en las salidas hacia Canarias. Esta situación representa un giro respecto a la tendencia a la baja observada desde principios de 2025, cuando las cifras fueron disminuyendo tras un periodo de fuerte presión migratoria. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha expresado su alarma por estas cifras, que evocan los meses de mayor llegada en 2023 y 2024, cuando la ruta canaria alcanzó un récord histórico con aproximadamente 47.000 migrantes. Clavijo ha destacado la necesidad urgente de implementar medidas para afrontar esta situación, dada la intensidad observada en los últimos días, superando en algunos momentos incluso los ritmos de 2024.
Para gestionar la alta presión sobre la capacidad local de acogida, la Delegación del Gobierno ha activado la rotación de recursos, incluyendo el fletamento de ferris para trasladar a los migrantes desde El Hierro a otras islas como Tenerife y Gran Canaria, y posteriormente hacia centros humanitarios en la España peninsular. Esta operativa, que ya se aplicó en años anteriores, busca descongestionar los servicios locales que están siendo muy demandados. El delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, ha reconocido que la creciente afluencia está tensionando los recursos de El Hierro, pero ha asegurado que el sistema de derivación y acogida está funcionando con normalidad, evitando la saturación de las infraestructuras y la atención inmediata.
Mientras tanto, sindicatos policiales como Jupol, SUP y UFP han denunciado que los agentes destinados en El Hierro están “al límite” debido a la alta carga de trabajo. De igual manera, fuentes vinculadas a Salvamento Marítimo han alertado sobre el agotamiento de las tripulaciones de los barcos de rescate, que en ocasiones trabajan con turnos de guardia rotativos que pueden extenderse hasta un mes, afectando el descanso y las condiciones laborales del personal. En cuanto a las llegadas en otras islas durante estos primeros días de noviembre, Lanzarote ha sumado 435 personas rescatadas, incluyendo al menos 76 menores. Gran Canaria y Tenerife también han registrado números inferiores pero significativos, con 224 y 175 migrantes respectivamente desde el inicio del mes.
Este repunte migratorio preocupa asimismo por las condiciones en que se realizan los rescates y la atención básica que requieren especialmente los menores y bebés, que suponen un sector vulnerable que exige una respuesta coordinada y eficaz por parte de las autoridades regionales y estatales. En conclusión, Canarias enfrenta desde inicios de noviembre un aumento repentino y sostenido en las llegadas por vía marítima que sitúa a la ruta migratoria en niveles no vistos desde el periodo álgido de 2023 y 2024. La respuesta institucional incluye la movilización de recursos de traslado y la llamada a implementar medidas urgentes para gestionar eficazmente esta situación que afecta tanto a los migrantes como a la capacidad de los servicios en las islas.
