Ceuta continúa siendo escenario de preocupantes denuncias sobre abusos cometidos por militares españoles contra personas migrantes que pernoctan en las calles de la ciudad autónoma. Según un nuevo informe de Amnistía Internacional, que ha vuelto a realizar una visita de inspección, se han documentado al menos 18 nuevos episodios de palizas y malos tratos presuntamente cometidos por efectivos militares tras el compromiso oficial del Ministerio de Defensa de abrir una investigación hace más de un mes.
Esta ONG, que ya había dado a conocer agresiones precedentes, ha recopilado testimonios recientes, junto con documentación gráfica, audiovisual y partes médicos, confirmando la persistencia de un patrón sistemático de violencia. Los relatos apuntan a que los ataques suceden mayoritariamente de noche y a personas migrantes que duermen en la vía pública. Según las declaraciones recogidas, los militares despiertan a los migrantes "a golpes", empleando porras, puñetazos, patadas e incluso descargas eléctricas.
Las lesiones descritas en los informes médicos incluyen fracturas en extremidades, fracturas de órbitas oculares, contusiones, hematomas y heridas compatibles con golpes de porra, lo que evidencia la gravedad de estos maltratos. Amnistía Internacional alerta sobre la falta de constancia en la investigación de militares concretos responsables y subraya que no se ha informado sobre la separación del servicio de presuntos agresores ni sobre medidas de protección para víctimas o testigos, que puedan evitar represalias.
Fuentes consultadas indican que en la última semana se ha registrado una reducción relativa de estos abusos, atribuida al descenso de la presencia militar en las calles de Ceuta y a la sustitución de estas funciones por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que sí poseen facultades en materia de seguridad ciudadana. Sin embargo, esta mejora no oculta la continuidad de una situación que el Ministerio de Defensa no ha logrado revertir a pesar de la investigación abierta y el compromiso público.
El silencio y la inacción oficial contrastan con la gravedad de los hechos denunciados. La persistencia de estos episodios numerosos, dos meses después de que elDiario.es y Amnistía Internacional destaparan públicamente las agresiones, alimenta la denuncia de impunidad y falta de transparencia en la gestión del caso. Además, la ONG ha señalado en sus contactos con la Fiscalía de Ceuta y el Ministerio de Defensa que no tiene constancia de que existan investigaciones concretas ni se haya protegido a las posibles víctimas o a quienes han prestado declaración.
Estos hechos ponen de manifiesto la vulnerabilidad de las personas migrantes que intentan acceder a suelo español por Ceuta y la necesidad urgente de que las instituciones adopten medidas efectivas para garantizar el respeto a sus derechos humanos.
Mientras tanto, Amnistía Internacional continuará monitorizando la situación y demandará la apertura de procedimientos judiciales serios y transparentes, la suspensión inmediata de cualquier militar implicado en estas agresiones y la implementación de mecanismos que eviten la repetición de estos abusos. La ONG también insiste en que las Fuerzas Armadas actúen dentro del marco legal que les corresponde y deje los controles y redadas migratorias en manos de fuerzas con competencias específicas en protección y seguridad ciudadana.
En definitiva, el reciente informe de Amnistía evidencia que las heridas y la violencia no han cesado en Ceuta, y que el compromiso de Defensa no ha supuesto un punto de inflexión en la erradicación de estas prácticas. La situación reclama respuestas judiciales y administrativas contundentes para asegurar la protección de las personas migrantes y el respeto a los derechos humanos en territorio español.
